Españoles, ahora más que nunca, somos todos. A pocas horas de que comience el primer partido de España contra Italia, todos se preocupan más en hacer apuestas sobre quién ganará y quien estará cerca del triunfo que en lo que está pasando dentro de sus hogares. Los medios de comunicación no cesan de anunciar experiencias de los jugadores en anteriores victorias, la alegría de aficionados, entre las que me incluyo, pero ¿es realmente esto lo importante? Las Eurocopas suceden cada cuatro años; como en las crisis cíclicas que suelen repetirse cada cierto tiempo, pero...¿crisis?¿qué crisis? Ahora todo el mundo centra su atención en estos magos del balón, que como si se tratara de superhéroes que con cada uno de sus goles pudieran solucionar el país. Si por cada gol que marcaran alguien se acordara de una persona que lo ha perdido todo, aunque haya luchado hasta el final sería distinto. Porque al fin y al cabo el fútbol son 90 minutos que provocan amnesia en todos, pero en la vida real las desgracias no solo duran ese tiempo, porque nadie sabe cuando el árbitro pitará el final de un angustioso partido.

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